jueves 26 de julio de 2007
Un Día De Verano En Antofagasta.
Despertar. Salir de la cama. Desayunar una bebida y un pan con algo. Reposar. Lavar los dientes por delante y por detrás, las muelas. Salir. Transantofagasta, por que sí. Pagar, sentarse, ventana. Gente. Conocida y desconocida en las calles provincianas: Llanquihue, Matta, Prat, Avenida Argentina, Uribe, Avenida Brasil. Árboles florecientes. Niños jugando. Padres represivos, ¡cuidado con los autos!, ¡con ese perro!, con la mugre y con la tierra. Columpios. Mas árboles floreciendo. Casas grandes nuevas, y chicas antiguas, grandes antiguas, y chicas nuevas. Parar –permiso señor-, timbre. Parada, bajar y caminar por la costa recién inaugurada y recién destruida por las marejadas perdidas de anoche. Nadadores en la piscina natural, el agua sube y los moja. Me siento sobre la sombra escapando del sol que es peligroso para mi piel blanca. Smoking. Grass. Aspiro, pienso, miro. Me rió. Adultos trotando, vida sana que es buena, prosigo, camino lento, lentes oscuros sobre los ojos. Mujeres hermosas excitantes, las miro por detrás cuando pasan: ¿como están chiquillas?, ¿como se llaman?, son súper hermosas… las dos. Consumismo y consumir es lo mismo. Balneario, piqueros peligrosos, un invalido mira en su silla y bebe una cerveza a escondidas de la ley. Policías en bicicletas y en caballos y en auto y a pie en parejas. Pasto y arena juntos en un bandejon donde hay una palmera. Pileta con agua dulce para beber, bebo, H2o + As en gran cantidad… ¡que asco! Me siento, respiro, smokin, grass, una bebida, un helado, me gusta este lugar y me echo para atrás, me rió, Antofagasta esta en mis oídos y en mis ojos, allí, bajo el azul cielo urbano. Mientras tanto, la gente que es una sola mancha de diversos colores se mueve entre el sol y el mar; mojado y seco, castillos de arena salen de baldes plásticos. Un perro se me acerca, tiene una extraña mirada, lo echo y vuelve, luego se va siguiendo a una gaviota que lo entretiene, vuelan y se pierden a lo lejos bajo una nube. Descanso. Los cerros áridos detrás mío envidian este lado. Así es todo el tiempo, toda la tarde, hasta cuando una estrella solitaria que se asoma extraviada allá arriba o un aire fresco que sale repentino, me advierten de la noche. Adiós, acostado cuento ovejas, un, dos, tres, cuatro, cinco y seis, y siete… y ocho… y nue…ve… y di…eee… zzz.
lunes 23 de julio de 2007
Harry de Gales y la Piedra Filosofal
Me carga harry... el principe harry, el rubiecito heredero al trono. Que vaya de una vez por todas a Irak, a ver como su pais... como el poderoso Britain Empire lucha inutilmente por una paz que jamas llegarà, pero que antes fume harta marihuana en esos carretes en Baker street o en el pseudo swing london, que su majestad lo salve del desenfreno. En cuanto al otro harry, que tambien detesto, ojala que en este ultimo libro de la saga muera de una vez por todas. Se que es malo desear la muerte, pero a el si... que se meta su varita en el %&·$%$?¿$, sigo prefiriendo al mago oli y sus intentos suicidas en la TV de los 80`, ademas nunca he visto ninguna pelicula de el, ¿es algo como el señor de los anillos?, me cargan esos estilos de cine facilistas y populares, prefiero el western japones de kun-fu de los 60', ademas el magito de Hogwarts es una mala influencia. Se que Harry Potter se droga, que se fuma sus porritos antes de salir a escena frente a una bestia infernal, tengo la informacion confidencial secreta que Scotland Yard junto a la Cia y el FBI con su sucursal nacional de la DINA descalificaron hace poco, ustedes pueden comprobarlo leyendo el tercer libro de la coleccion al reves, se puede sentir el mesaje subliminal del realismo magico de J.K.Rowling, como si los sudamericanos no tuvieramos suficiente con el ingenuo Macondo y la inocente e incestosa vida de los Buendìa. Es que los ingleses son drogadictos, LSD, MDMA, trips and grass. Como decia esa canciòn inglesa de los beatles: "Jojo dejo su casa en Tuczon, Arizonas, por algo de yerba californiana... get back, get back. Regresa donde perteneces Harry, tu padre esta esperando por ti en Winsminster o en Hogwarts, se parece un poquito la arquitectura, alli esta sobre el pasto junto a Camila y el espiritu de Diana aparece por atras penandole en su nuca, aun sigue adultera con Dody en alguna de las cientos de habitaciones con vista a la lluvia inglesa que cae afuera. Carlos esta con sus viejos zapatos y la faldita escosesa, le dice -regresa a casa harry... Dios salve a la reina y al aun... imperio britanico.
martes 10 de julio de 2007
Cambio de casa.
Maria, a pesar de sus 18 años jugaba con sus primos mucho mas menores a pillarse en algun lado de la casa. Ella se escondiò detras de una caja que decia "lozas y cosas de la cocina" cuando el ratòn se acercò y le preguntò por Freddy, el perro de la casa, un kiltro fiel, el tìpico perrito de la casa que se recoje de las jaurias callejeras:
-No lo he visto... parece que anda en el patio, repondio un poco sorprendida; mas que por el extraño echo de hablar, por el extraño tono de su voz un tanto particular, era la primera vez en cinco años, desde que llegò a esta casa, que escuchaba hablar uno; tal vez donde era el ùltimo dìa en la casa grande. Su madre se habia comprado un departamento en el cèntrico lugar de la avenida, un lugar limpio y mas decente que el barrio popular donde vivìan. Por fin saldrian de esa casa grande, arrendada, llena de ratones y escombros en el patio, si andaban toda la noche caminando por las plantas y atravezando de un lado a otro, arrancando de Fredy, el que se encargaba de neutralizarlos. Era bueno cazando, actividad que le hizo tener un cuerpo atletico y pelaje bien brilloso, ademàs tomaba todo el sol que le llegaba en la mañana y en la tarde.
-Entonces lo voy a buscar...
-¿Pero por que?, pense que ustedes no eran amigos.
-No somos amigos... pero este es el fin... me burlaba de èl todos los dias... asi que como caballero que soy me despedire...
-Que caballero eres ratòn... ¿te puedo acompañar?
-No -exclamò- por ningun motivo...
-¿Pero por que?
-Esto es entre èl y yo, pero si quieres puedes asomarte por la ventana del baño... como lo hacias siempre cuando te ponias a fumar a escondidas de tu madre y tirabas el humo por la ventana...
-¿Tù me veìas fumar, ratòn? - pregunto asustada, habìa visto en èl un posible delator de su secreto mayor guardado.
-Yo se todo lo de esta casa... y la del vecino de ahi, y la del vecino de ahì... pero en esa... esa si que es peligrosa, tienen un gato muy... muy hàbil, una vez casi me pilla... me salve por poco.
-Entonces ratòn... antes que vayas a hablar con mi perro dejame salir a fumar el ultimo cigarrito en esta casa, no seas malito.
-Ya pero no te demores... mira que mas rato tengo que ir a visitar una cocina... parece que la gente de la esquina se fue de vacaciones y hay una entrada por donde quepo... creo que esta noche estarè de banquete, te invitarìa, pero no eres de mi gusto.
-Gracias ratòn, no te preocupes, no me demorare... oye, tu no le contarìas a mi mamà lo del cigarro ¿no?.
El ratòn no respondiò.
Ella saliò, el raton la miraba: prendiò el cigarro, fumo una, dos , tres veces, exhalò, volviò a fumar una, dos, el perro se le acercò, le hizo cariño como acostumbraba a hacerlo:
-Perrito lindo... ¿como està?... si... lindo... ahora... atento... sientate, eso...
Al mismo tiempo que enterraba la colilla con su mano en el suelo le susurrò algo a su perro. Le conto que el ratòn que le tanto deseaba estaba allì y que vendrìa a despedirse. Que este atento a ese rufian ladron, que el sabia todos los secretos, que le contaria a su madre lo del cigarro que no era tabaco, sino la yerba que ella misma plantaba y que le convidaba a Freddy quien se la comia y la disfrutaba... Ella entrò. Le dijo que fuera, que el perro nada le harìa. Pero apenas el ratòn asomo sus orejas el perro de una mascada lo tragò. Le trituro todos los huesos que sonaron y retumbaron por las paredes del vacio patio. Un pajaro volò y una brisa salio escondida detras de un àrbol gigante que se empinaba majestuoso hacia el cielo. Maria sonriò y se fue a esconder atras de la caja, procurando que sus primos no la hayan visto.
sábado 7 de julio de 2007
El sexo en los años sesenta.
Fue a los 68 años cuando el padre de Andrès muriò, cuando estaba teniendo sexo con su mujer a la que le fue fiel durante por mas de 48 años. Su madre lo contò ahora, seis años despuès en una especie de comida familiar recordàndolo:
-si... el viejito era tan bueno en eso, todo un semental. Contaba como una anècdota, sus hijos esposas y nietos sentados en la mesa sonreìan.
-Con razòn somos diez hermanos, dijo Juan Carlos el mayor, y todos se largaron a reir.
Pero Andres no riò, sino que sintiò una paz, èl sabìa de antes eso.
Don Eduardo padecìa una disfunciòn erèctil propia de la vejez, asi que era "uno de esos dìas", como le decia en la intimidad a Marta, pero tambièn tenìa un problema en el corazòn que lo pillò de sorpresa esa noche haciendo su mejor esfuerzo. Andrès no lo soportò al principio, pero pensò en ese infinitesimal delta t, que talvez todo era mentira, eso del alma; su viejo asì lo creìa, era algo cientìfico, aunque iba a misa todos los domingos sagradamente a las diez como buen provinciano, solo para que Marta se sintiera bien. Talvez todo el cuerpo se desintegra... pero la materia no se desintegra, se transforma, àtomos de carbono, de calcio, partìculas del cuerpo volando por el espacio, y volviendo a la tierra que las viò nacer luego de la gran explosiòn, es algo tan oscuro, conocer,para donde vamos, etcetera, etcetera, etcetera. Todas esas extrañas ideas que le invadieron la mente, las resolviò actuando de inmediato con la tranquilidad que lo caracterizaba en los momentos difìciles: llamando a sus hermanos y llamando a la ambulancia que tardaba, -¿por què se demoran tanto-, les decìa, -...si que entre las calles Coronel y Saavedra señorita. Todo fue tan ràpido, el dolor de su madre, la llegada de los mèdicos, la atenciòn. En el hospital, Andrès, que habìa llegado en la ambulancia se bajò primero y viò cuando bajaron a su padre, llevaba una manta ploma que lo tapaba medio cuerpo hacia abajo, su camisa cafè a medio abrochar, sus ojos cerrados, la mascarilla del oxigeno que le tapaba, extrañamente, una sonrisa que le era familiar, esa sonrisa, era la sonrisa pìcara que tenìa cuando hablaba de sexo en la mesa y que lo hacìa sonrojar, ¿por que la llevaba?, Andres lo sabìa, habia escuchado minutos antes del fatal instante, en su pieza que era vecina a la de sus padres, unas risas juveniles y adolescentes, esas risas que sabìa por que eran, verla en la cara de su padre lo tranquilizò, y no quiso saber mas de ataudes y nichos, cuerpos que son parte del universo infinito, se quedò con esa imagen de su papà.
Luego alzò la copa y dijo: ahora familia, brindemos por el viejo.
-si... el viejito era tan bueno en eso, todo un semental. Contaba como una anècdota, sus hijos esposas y nietos sentados en la mesa sonreìan.
-Con razòn somos diez hermanos, dijo Juan Carlos el mayor, y todos se largaron a reir.
Pero Andres no riò, sino que sintiò una paz, èl sabìa de antes eso.
Don Eduardo padecìa una disfunciòn erèctil propia de la vejez, asi que era "uno de esos dìas", como le decia en la intimidad a Marta, pero tambièn tenìa un problema en el corazòn que lo pillò de sorpresa esa noche haciendo su mejor esfuerzo. Andrès no lo soportò al principio, pero pensò en ese infinitesimal delta t, que talvez todo era mentira, eso del alma; su viejo asì lo creìa, era algo cientìfico, aunque iba a misa todos los domingos sagradamente a las diez como buen provinciano, solo para que Marta se sintiera bien. Talvez todo el cuerpo se desintegra... pero la materia no se desintegra, se transforma, àtomos de carbono, de calcio, partìculas del cuerpo volando por el espacio, y volviendo a la tierra que las viò nacer luego de la gran explosiòn, es algo tan oscuro, conocer,para donde vamos, etcetera, etcetera, etcetera. Todas esas extrañas ideas que le invadieron la mente, las resolviò actuando de inmediato con la tranquilidad que lo caracterizaba en los momentos difìciles: llamando a sus hermanos y llamando a la ambulancia que tardaba, -¿por què se demoran tanto-, les decìa, -...si que entre las calles Coronel y Saavedra señorita. Todo fue tan ràpido, el dolor de su madre, la llegada de los mèdicos, la atenciòn. En el hospital, Andrès, que habìa llegado en la ambulancia se bajò primero y viò cuando bajaron a su padre, llevaba una manta ploma que lo tapaba medio cuerpo hacia abajo, su camisa cafè a medio abrochar, sus ojos cerrados, la mascarilla del oxigeno que le tapaba, extrañamente, una sonrisa que le era familiar, esa sonrisa, era la sonrisa pìcara que tenìa cuando hablaba de sexo en la mesa y que lo hacìa sonrojar, ¿por que la llevaba?, Andres lo sabìa, habia escuchado minutos antes del fatal instante, en su pieza que era vecina a la de sus padres, unas risas juveniles y adolescentes, esas risas que sabìa por que eran, verla en la cara de su padre lo tranquilizò, y no quiso saber mas de ataudes y nichos, cuerpos que son parte del universo infinito, se quedò con esa imagen de su papà.
Luego alzò la copa y dijo: ahora familia, brindemos por el viejo.
domingo 1 de julio de 2007
En rodaje, en rodaje
Hoy por ser mi primera vez en blogger estoy a prueba, o sea en marcha blanca mas tecnicamente. Igual hace sueño en el ambiente: EN RODAJE EN RODAJE EN RODAJE EN RODAJE EN RODAJE EN ROLLATE EN RODAJE EN RODAJE...
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